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quinta-feira, 22 de dezembro de 2016

Ultraconservadores reacionários e farisáicos querem "depor" o Papa Francisco.

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"A reforma da Cùria não é um lifting. Não devemos temer as rugas, mas sim as manchas"

Papa Francisco

I - Introdução

 O velho e o novo, ou melhor, o vivo e o morto, o real e o falso moralismo também se chocam nas instituições humanas milenares, como a Igreja Católica Romana, onde a mensagem mais cristalina iniciada há dois mil anos pelo movimento de Jesus de Nazaré, um judeu esquecido nos confins de parte do Império romano, foi engessada e modificada por séculos de clericalismo elitista, machista, imperialista e hipócrita. Apesar dos esforços de renovação, que no século XX teve nomes como João XIII e dos que constituiram a Teologia da Libertação, a velha máquina carquética da Curia romana sempre acabou por por de volta senão toda a velha estrutura, a maior parte de seu núcleo embolorado.

Hoje, com Francisco como Papa, novo movimento de renovação e conscientização recomeça e, com ele, de novo os mesmos velhos embates entre esperança e mesmície, as ideias que resgatam a mensagem viva do Cristo e os embalsamados costumes dogmáticos humanos.

  Como diz o jornalista Mauro Lopes,

  Aprofundam-se os embates na Igreja. O Papa aproveitou mais uma vez a reunião natalina com a Cúria romana para denunciar os conservadores que desejam manter a Igreja sob seu controle nos moldes do Concílio de Trento. O líder dos ultraconservadores, o cardeal Burke, prossegue com suas fanfarronices: depois de dizer quer aplicará uma "correção formal" ao Papa agora afirma que "deporá" Francisco.

  Vejamos, então, sobre isto o que diz o site espanhol Periodista Digital:

II - Francisco arremete contra las "resistencias maliciosas, nacidas de mentes distorsionadas"


 
Francisco, en su discurso de Navidad a la Curia

"La reforma de la Curia no es un lifting. No debemos temer a las arrugas, sino a las manchas"


El Papa reivindica el trabajo realizado y clama por "una auténtica conversión" del aparato curial

Jesús Bastante, 22 de diciembre de 2016 a las 11:27
Es indispensable que cada dicasterio adopte una política de formación permanente para evitar caer en la rutina del funcionariado. La otra parte es acabar con la práctica del “promoveatur et removeatur” esto es un cáncer
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Francisco, firme a la hora de reformar la Curia

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El Papa y la Curia

  • Francisco, firme a la hora de reformar la Curia
  • El Papa y la Curia
  • El mensaje a la curia más duro de la historia
  • El Papa rodeado por la curia
  • Francisco, firme a la hora de reformar la Curia
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(Jesús Bastante).- Si alguien quería respuestas, aquí van unas cuantas. El Papa Francisco lanzó esta mañana un duro, durísimo alegato contra algunas "resistencias maliciosas" que vienen de "mentes distorsionadas" auspiciadas "por el diablo", durante su discurso navideño a la Curia Romana. Un discurso en el que Bergoglio aprovechó para reivindicar la tarea realizada y para insistir en una docena de "mandamientos" para continuar reformando a la Iglesia.
Unas palabras que fueron escuchadas bajo un silencio impertérrito por parte de los responsables curiales, y que no pasarán desapercibidas a los cuatro cardenales, pero tampoco a aquellos a los que Francisco denominó como ejemplos de "gatopardismo espiritual": los que aplauden al Papa pero no hacen nada. Un auténtico toque de atención que vuelve a colocar el centro de la reforma curial no en un cambio de cromos, sino "en una auténtica conversión".
Francisco entró en la sala Clementina pocos minutos después de las diez y media de la mañana. Allí le esperaba la Curia, capitaneada por el cardenal Sodano quien, como decano del Colegio Cardenalicio, dirigió unas palabras a Francisco, mostrando su "cercanía" al Pontífice. Se trata de la cuarta ocasión en la que, antes de la Navidad, Bergoglio se reúne con los curiales. Sodano dio las gracias al Papa por el Año de la Misericordia, y recalcó cómo el nacimiento de Jesús "es la primera prueba de la misericordia".
Sodano agradeció al Papa su empeño por el diálogo interreligioso, así como su trabajo por la paz en Oriente Medio, especialmente en Siria. "Venerado y amado Papa Francisco, deseamos continuar prestando nuestro humilde servicio a usted, como pastor de la Iglesia y como buen samaritano y pastor del mundo".
Francisco arrancó su largo discurso subrayando que "la Navidad es la fiesta de la humildad amante de Dios", donde "la lógica divina supera nuestra lógica humana". Por ello, "en Navidad estamos llamados a decir sí, con nuestra fe, a Dios, que es el humilde amante".


Desde esa humildad, y diciendo no a "la lógica mundana, del poder, del comando, de la lógica farisea y determinista", Francisco habló del cuadro de la reforma de la Curia que, como los ejercicios espirituales ignacianos, ha de trabajar en estas claves: "deformata reformare, reformata conformare, conformata confirmare e confirmata transformare". Un proceso de cambio continuo.
"La Buena Noticia debe ser lanzada a todos, especialmente a los pobres, humildes y descartados, conforme a los signos de los tiempos y estando atentos a los hombres y mujeres de hoy", señaló el Papa, quien recordó que la Curia tiene, entre otros fines, "colaborar al ministerio del sucesor de Pedro, para sostener al Romano Pontífice en su labor ordinaria, plena y universal".
"Siendo la curia un aparato que no es inmóvil, la reforma es un signo de la Iglesia en camino, en peregrinación. Una Iglesia viviente, y por esto, porque vive, siempre reformándose. Se reforma porque está viva. La reforma es un proceso de crecimiento y conversión", recordó Bergoglio, quien añadió que la reforma "no es un fin estético, ni puede ser entendida como un lifting, y menos como una operación de cirugía plástica para quitar las arrugas". Porque "no debemos temer a las arrugas, sino a las manchas".
En este punto, el Papa insistió en que "la reforma será eficaz solo si se actúa con hombre renovados, y no simplemente con nuevos hombres". "No basta con cambiar el personal, que habrá que hacerlo, sino con la conversión de personas. No basta con la formación permanente. Hace falta una conversión y purificación permanente. Sin el cambio de mentalidad, los esfuerzos son en vano".


En este punto, Francisco recordó cómo, en las ocasiones precedentes, denunció las "enfermedades" de la Curia. Hoy explicó por qué. "Era necesario hablar e enfermedades y curas, porque es imprescindible el diagnóstico, el análisis y la prescripción", y entre ellas, de los distintos tipos de resistencias.
En primer lugar, "la resistencia abierta, que nace de la buena voluntad y del diálogo sincero". En segundo término, "las resistencias ocultas, que nacen de corazones petrificados que se alimentan de las palabras vacías, del 'gatopardismo espiritual' de quien dice verbalmente que está dispuesto a cambiar, pero quieren que todo siga como antes".
Y, finalmente, "una resistencia maliciosa, que nace de mentes distorsionadas y que se da cuando el diablo inspira malas intenciones, a menudo con piel de cordero". "Este último tipo de resistencia -declaró el Papa- se esconde detrás de las palabras de justificación y, en muchas ocasiones, acusatorias, refugiándose en las tradiciones, las apariencias, los trámites, en lo conocido o en su deseo de llevarlo todo a lo personal, sin distinguir entre el acto, el actor o la acción".
Esto no quiere decir que no se pueda criticar, más bien al contrario. Y es que "la ausencia de reacción es un signo de muerte. Una buena resistencia es necesaria y merece ser escuchada, aceptada y animo a expresarla. Es una señal de que todo el cuerpo está vivo".
"Todo esto quiere decir -afirmó- que la reforma de la Curia es un proceso delicado que debe ser vivido con fidelidad a lo esencial, con un continuo discernimiento, con valentía evangélica, con la sabiduría eclesial, con la escucha atenta, con medidas duras, con silencio positivo, con firmes decisiones, y con mucha oración, mucha oración, con profunda humildad, con visión clara, con pasos concretos hacia adelante y - cuando sea necesario - incluso con retrocesos, con voluntad decidida, con vitalidad vibrante, con la autoridad responsable, con la obediencia incondicional ; pero en primer lugar con la entrega de la guía segura del Espíritu Santo, confiando en Su apoyo necesario". Y no con tácticas secretistas o denuncias formales o amenazas de cisma.


Tras la declaración de intenciones, el Papa trazó los doce "criterios-guía" para la reforma de la Iglesia. Son los siguientes:
1.- Individualidad: "conversión personal", sin la que será posible cualquier reforma. "La verdadera reforma es la de los hombres. La conversión personal soporta y refuerza la comunitaria. Una sola persona puede hacer tanto bien a todo el cuerpo, o dañarlo mucho".
2.- Pastoralidad: conversión pastoral. "Imagen del pastor, siendo la Curia una comunidad de servicio, estamos llamados al ejemplo de Dios, el buen pastor, plenamente renovados a nuestra misión. Aunque en nuestros ambientes de trabajo podamos trabajar un fuerte sentido pastoral. Que ninguno se sienta maltratado y todos puedan experimentar la cura del buen pastor". "El empeño de todo el personal de la Curia debe ser animado por un servicio de comunión, antídoto contra la vana ambición y la rivalidad", recalcó el Papa.
3.- Misionariedad: o "Cristocentrismo". Aquí, Francisco pidió "dinamismo evangelizador", pues "sin lealtad de la Iglesia a la propia vocación, se corrompe en poco tiempo".
4.- Racionalidad: "Todos los dicasterios son jurídicamente parejos entre ellos, resultaba necesaria una reestructuración. Las competencias deben ser respetadas y distribuidas con racionalidad y eficacia... Ningún dicasterio puede atribuirse la competencia de otro".
5.- Funcionalidad: "El eventual agrupamiento de dicasterios en uno único sirve para dar al nuevo una relevancia mayor, y la interacción ayuda a una mayor funcionalidad. Requiere la revisión continua de los roles y de la responsabilidad del personal"
6.- Modernidad o aggiornamento: "escuchar los signos de los tiempos. Que los dicasterios de la Curia se adapten a las necesidades de la Iglesia universal".
7.- Sobriedad: "Es necesaria una simplificación en los elementos de la curia, simplificación de los dicasterios. Eventuales supresiones de oficios que no son necesarios, o reducción de las comisiones, academias, etc... todo en vista de la sobriedad".
8.- Subsidiariedad: o "reordenamiento de competencias específicas de los dicasterios" para alcanzar una interconexión en el servicio. "Resulta necesario el respeto entre las diversas competencias, para que esa sea la ayuda inmediata del Papa". Será la Secretaría de Estado, añadió, quien avalará esta unidad, interdependencia y coordinación.
9.- Sinodalidad: "El trabajo de la curia debe ser sinodal (...) La sinodalidad debe ser vista en el interior de cada dicasterio, dando mayor frecuencia a las sesiones ordinarias. Se ha de evitar la fragmentación, que puede venir por varios factores".
10.- Catolicidad: "La Curia debe asumir a personal procedente de todo el mundo, diáconos permanentes, laicos y laicas, sobre la base de la vida espiritual y moral y su competencia profesionales. Acceso a un número mayor de fieles laicos, especialmente donde pueden ser más competentes que los clérigos o consagrados. De gran importancia es el valor de la mujer y el laico en la vida de la Iglesia, con una particular atención a la multiculturalidad".
11.- Profesionalidad: "Es indispensable que cada dicasterio adopte una política de formación permanente para evitar caer en la rutina del funcionariado. La otra parte es acabar con la práctica del "promoveatur et removeatur" esto es un cáncer".
12.- Gradualidad: discernimiento. "Un cambio de tiempo y de etapa. En este caso no se trata de indecisión, sino de la flexibilidad necesaria para poder hacer una verdadera reforma".


Tras los criterios, el Papa puso en valor todos los pasos dados hasta la fecha, desde la creación del C9 a la reforma de los Estatutos de la Academia por la Vida, pasando por la COSEA, AIF, Secretaría para la Economía y el consejo para la Economía, Pontificia comisión para la Tutela de Menores, Secretaría para la Comunicación, los motu propio sobre la Negligencia de los obispos en el ejercicio de su oficio, la creación de los Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el Dicasterio para el Servicio Humano Integral (Justicia y Paz, Cor Unum, Inmigrantes y Cooperadores Sanitarios)
"He comenzado hablando del significado de la Navidad, el corazón, el centro de la reforma es Cristo. Quiero concluir solo con una palabra y una oración. La palabra es que la Navidad es la fiesta de la humildad amante de Dios", apuntó. En su oración, clamó por "curar todo orgullo y toda arrogancia".
Al término de sus palabras, el Papa anunció un regalo: la nueva edición, revisada, de un libro del jesuita Claudio Acquaviva, "Aggiornamenti per curar le malattie dell'anima". La idea, curiosamente, se la dio, hace dos años, el cardenal Brandmüller, uno de los cuatro "dudosos". Quien tenga oídos..




quarta-feira, 14 de dezembro de 2016

Combate ao clericalismo que prefere o rito e o luxo à vivência do Cristo é um dos eixos do papado de Francisco, por Mauro Lopes


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Criança beija Francisco na Praça São Pedro, no Vaticano
O Papa atacou o clericalismo com contundência nada menos que três vezes nos últimos cinco dias. Na missa da manhã de terça (13) na capela da Santa Marta, no Vaticano, Francisco comparou clérigos católicos (padres, bispos, cardeais) e leigos poderosos nas estruturas eclesiais aos chefes religiosos que perseguiram Jesus até sua morte. A vítima do espírito clerical, assim como foi Jesus, disse o Papa, é o “povo humilde e pobre que confia no Senhor”, “aqueles que são descartados”. São “condenados” e “abusados”, pelo poderoso da Igreja que é sempre “presunçoso, orgulhoso, soberbo”. O combate ao clericalismo está na origem do papado de Francisco, desde seu discurso no colégio eleitoral de cardeais em 7 de março de 2013, seis dias antes de ser escolhido.
No último domingo (11), durante encontro com 180 seminaristas do Pontifício Seminário Regional Pio XI, da Puglia (Itália), o Papa advertiu os futuros sacerdotes: “se tens medo da pobreza, a tua vocação está em perigo!” E voltou ao tema da opção da Igreja pelos pobres, à qual se opõe o clericalismo: “Um sacerdote que se separa do povo não é capaz de dar a mensagem de Jesus. Não é capaz de dar o carinho de Jesus às pessoas”. [a íntegra do discurso foi distribuída pelo Vaticano apenas em italiano, aqui]
Antes, na missa matinal do dia 9 (sexta-feira), Francisco havia advertido os sacerdotes a serem “mediadores do amor” de Deus e não “intermediários que pensam somente no próprio interesse”. O Papa vinculou o clericalismo ao conservadorismo rigorista e ao afastamento do povo: “Mas para fazerem-se importantes, os sacerdotes intermediários seguem pelo caminho da rigidez: tantas vezes, separados das pessoas, não sabem o que é a dor humana;  perdem aquilo que haviam aprendido em suas casas, com o trabalho do pai, da mãe, do avô, da avó, dos irmãos… Perdem estas coisas. São rígidos, aqueles rígidos que largam sobre os fieis tantas coisas que eles não carregam, como dizia Jesus aos intermediários de seu tempo. A rigidez. Chicote em mãos com o povo de Deus: ‘Isto não pode, isto não pode…’. E tantas pessoas que se aproximam buscando um pouco de consolação, um pouco de compreensão, acabam expulsas com esta rigidez”. [veja aqui a cobertura da Rádio Vaticano]
Clericalismo é a doutrina e maneira como se organiza em boa medida a Igreja Católica, segundo a qual os membros da hierarquia (cardeais, bispos, padres e uma elite de leigos, em geral ricos) como o centro da vida do catolicismo. É a doutrina que informa o pensamento conservador na Igreja. Na base da Igreja vive-se esta distorção apontada pelo Papa como uma relação de reverência e temor dos fiéis pelo padre (relação que se reproduz hierarquia acima), que passa a ser o “proprietário” da paróquia.
O combate ao clericalismo é um dos centros do pontificado de Francisco e o principal tema de seu embate com a hierarquia católica (leia reportagem recente sobre isso aqui no blog clicando aqui). Na missa da manhã de terça, o Papa disse que há um “espírito do clericalismo”, segundo o qual  “os clérigos se sentem superiores, se afastam das pessoas, não têm tempo para escutar os pobres, os que sofrem, os presos, os doentes”. O afastamento dos pobres e da vida pobre assim como a fascinação pela riqueza e a aparente rigidez moral são as característica que marcam o clericalismo, segundo as diversas manifestações de Francisco.
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O Papa com seminaristas em 11 de dezembro: ““se tens medo da pobreza, a tua vocação está em perigo!”
Francisco chegou a endereçar aos “seduzidos pelo clericalismo” a mesma advertência que Jesus, no Evangelho do dia (Mt 21,28-32), dirigiu aos sacerdotes judeus: “’Em verdade vos digo que os publicanos e as prostitutas vos precederão no Reino de Deus” (v.31). Disse o Papa: “O mal do clericalismo é uma coisa muito feia! É uma nova edição desta gente. E a vítima é a mesma: o povo pobre e humilde, que tem esperança no Senhor. O Pai sempre procurou se aproximar de nós: enviou seu Filho. Estamos esperando, uma espera alegre e exultante. Mas o Filho não entrou no jogo desta gente: o Filho foi com os doentes, os pobres, os descartados, os publicanos, os pecadores – é escandaloso isso… – as prostitutas. Também hoje Jesus diz a todos nós e também a quem está seduzido pelo clericalismo: ‘Os pecadores e as prostitutas entrarão primeiro no Reino dos Céus’”. [se quiser, leia aqui a cobertura da Rádio Vaticano]
COMO COMEÇOU E EVOLUIU COMBATE DO PAPA AO CLERICALISMO
O Papa começou a tratar do tema do clericalismo antes mesmo de sua eleição. Houve um famoso discurso de pouco mais de 3 minutos aos cardeais durante o processo eleitoral, na congregação geral de 7 de março de 2013 (ele seria eleito em 13 de março), que foi considerado crucial para que ele fosse escolhido. Parte deste discurso acabou vindo a público a partir das anotações do cardeal arcebispo de Havana, Jaime Lucas Ortega y Alamino –que se tornaria uma peça-chave no papado de Francisco na evolução da relações entre a Igreja e o governo cubano e nas negociações para o fim do bloqueio americano (a divulgação foi autorizada por Francisco, o que lhe conferiu ainda mais veracidade).
O coração do discurso de Francisco foi exatamente um forte ataque ao clericalismo. Nele, o então cardeal Bergoglio usou pela primeira vez uma imagem que se tornaria referencial nos meses seguintes, a necessidade de a Igreja sair às “periferias existenciais”. Ele criticou abertamente a Igreja “autorreferencial, doente de narcisismo, esse viver para glorificar uns aos outros. (…) Há duas imagens da igreja: a Igreja evangelizadora que sai de si própria, a da Palavra de Deus, que escuta fielmente e proclama; ou a Igreja mundana, que vive em si mesma, de si mesma e para si mesma. Isso deve iluminar as possíveis mudanças e reformas que têm de ser feitas para a salvação das almas”.[1]
Havia cansaço no colégio de cardeais em relação aos anos de clericalismo e uma avaliação realista quanto ao crescente enfraquecimento da Igreja fechada sobre si própria, o que viabilizou a eleição de Bergoglio com um “programa” tão radical. É digno de nota que as linhas mestras de sua exortação apostólica Evangelii Gaudium (Alegria do Evangelho), que viria à luz oito meses depois, em 24 de novembro de 2013, estavam definidas neste discurso.
Logo a seguir, em carta à Assembleia Geral da Conferência dos Bispos da Argentina, em 25 de março de 2013 (menos de uma semana depois de sua entronização como Papa), Francisco retomou os temas e termos de seu discurso aos cardeais em Roma e escreveu que “a enfermidade típica da Igreja é ser autorreferenciada, olhar para si própria, encurvada sobre si mesma”, que conduz a “uma espécie de narcisismo que nos conduz ao mundanismo espiritual e ao clericalismo sofisticado”.
O Papa seguiu em frente, aprofundou sua crítica e ampliou drasticamente sua audiência. Foi num discurso aos bispos da coordenação do Conselho Episcopal Latino-Americano (Celam), em 23 de julho, durante sua visita ao Brasil para a 28ª Jornada Mundial da Juventude. Berço da Teologia da Libertação, a região experimentou uma guinada conservadora de consequências dramáticas, nos 35 anos dos pontificados de João Paulo II e Bento XVI. Cerca de 1/3 de sua fala esteve focada nos desvios na missão da Igreja por conta do clericalismo que, segundo o Papa, “é também uma tentação muito atual na América Latina.” O Papa denunciou a cumplicidade entre o pároco (padre titular numa paróquia) e o leigo, num processo “cômodo” que explicita a “falta de maturidade e de liberdade cristã em parte do laicato da América Latina”. Francisco contrapôs ao clericalismo três iniciativas de fundo popular: “os grupos bíblicos, as comunidades eclesiais de base e os Conselhos pastorais” que “se colocam na linha de superação do clericalismo e de um crescimento da responsabilidade laical”. Foi um choque, pois as Comunidades Eclesiais de Base (CEBs) foram demonizadas por parcelas relevantes (senão majoritárias) do clero da região anos a fio.
Em novembro de 2013, na Evangelii Gaudium, documento com a força de uma Exortação Apostólica, o Papa usou um tom mais ameno. Num texto voltado ao anúncio do Evangelho –portanto, profundamente vinculado às dinâmicas eclesiais- o Papa escreveu a palavra clericalismo apenas uma vez. E foi extremamente cauteloso em sua condenação, considerando haver um “excessivo clericalismo” na Igreja, que “mantém [os leigos] à margem das decisões” (n. 102). No tópico 82 da exortação, o Papa tratou do assunto sem usar o substantivo que a nomeia: segundo Francisco, havia e há sacerdotes que “por terem perdido o contato real com o povo” prestam “mais atenção à organização do que às pessoas, acabando assim por se entusiasmarem mais com a ‘tabela de marcha’ do que com a própria marcha”.
Francisco em missa em 9 de dezembro: sacerdotes clericalistas andam de “chicote em mãos” contra o povo, a bradar: “‘Isto não pode, isto não pode…’”.
Mas quem imaginou que isso poderia corresponder a uma postura mais conciliatória com a hierarquia enganou-se. A partir de então, o papa abandonou a expressão “excessivo clericalismo” e gradativamente subiu o tom ao tratar do tema. Na homilia da missa matutina de 16 de dezembro do mesmo ano, às vésperas do Natal, Francisco afirmou que “quando falta a profecia, o clericalismo ocupa o lugar, estabelece-se o rígido esquema da legalidade que fecha a porta na cara do homem”.
Em março de 2014, o Papa voltou a chamar atenção para cumplicidade entre padres e leigos na manutenção do clericalismo, por medo ou comodidade. Foi num encontro com 400 funcionários da Rede Corallo de comunicação católica italiana (rádios e TVs), dentre eles inúmeros jornalistas. No discurso, Francisco retomou o tema citando explicitamente a exortação: “(…) eu menciono na Exortação apostólica Evangelii Gaudium. [O] clericalismo é um dos males, é um dos males da Igreja. Mas é um mal ‘cúmplice’, porque os sacerdotes gostam da tentação de clericalizar os leigos, mas muitos leigos, de joelhos, pedem para ser clericalizados, porque é mais cómodo, é mais cómodo!”
Um momento culminante da confrontação de Francisco com o conceito e a vigência do  clericalismo aconteceu sem que ele houvesse mencionado uma vez sequer a palavra. Foi um evento histórico. Aconteceu em 22 de dezembro de 2014, no tradicional encontro de Natal que se repete há décadas e décadas entre os papas e a Cúria romana. Tais encontros sempre foram regados a discursos congratulatórios e amenos. Mas Francisco produziu um discurso sem precedentes na história da Igreja.  Nem no contexto do Vaticano II houve algo similar e não há registro de um discurso desta envergadura de nenhum outro papa. O cenho franzido e carrancudo de muitos dos presentes foi notável. Francisco enumerou o que qualificou como “as 15 enfermidades” da Cúria. Na primeira das “doenças” da Cúria, enumeradas pelo Papa, uma condenação incisiva do clericalismo: “A doença do sentir-se ‘imortal’, ’imune’ ou até mesmo ‘indispensável’ (…) Uma visita ordinária aos cemitérios poderia ajudar-nos a ver os nomes de tantas pessoas, algumas das quais pensassem talvez que eram imortais, imunes e indispensáveis! É a doença do rico insensato do Evangelho que pensava viver eternamente (cf Lc 12, 13-21) e também daqueles que se transformam em senhores e se sentem superiores a todos e não ao serviço de todos. Esta doença deriva muitas vezes da patologia do poder, do “complexo dos Eleitos”, do narcisismo que fixa apaixonadamente a sua imagem e não vê a imagem de Deus impressa na face dos outros, principalmente dos mais fracos e necessitados”. Se quiser, leia a íntegra do discurso aqui – é histórico.
Foram diversas as manifestações do Papa ao longo dos últimos meses. Em março passado, o Papa foi duro com a Igreja na América Latina, numa carta ao cardeal Marc Ouellet, Presidente da Pontifícia Comissão para a América Latina (a íntegra aqui). Nela, afirmou que o clericalismo é “uma das maiores deformações que a América Latina deve enfrentar”. E acrescentou: “O clericalismo, longe de dar impulso aos diversos contributos e propostas, apaga pouco a pouco o fogo profético do qual a inteira Igreja está chamada a dar testemunho no coração dos seus povos. O clericalismo esquece que a visibilidade e a sacramentalidade da Igreja pertencem a todo o povo de Deus (cf. Lumen gentium, 9-14) e não só a poucos eleitos e iluminados.”
Os jesuítas divulgaram há poucos dias uma conversa informal que o Papa manteve em 24 de outubro com centenas deles, reunidos em Roma para sua Congregação Geral (encontro mundial periódico). Na conversa, ele foi enfático, dizendo que o clericalismo é uma das maiores chagas da Igreja e que “separa-a da pobreza”. Disse Francisco: “O clericalismo é rico. E não só é rico em dinheiro, mas em soberba. (…) O clericalismo é uma das formas de riqueza mais graves que se sofre hoje em dia na Igreja”. [Você pode ler a cobertura do encontro em espanhol aqui ou ler a íntegra da conversa em italianoaqui, publicada pela revista La Civiltà Cattolica, editada pelos jesuítas desde 1850]
Em, 26 de novembro, durante a missa durante o Consistório para a criação de 17 novos cardeais, o centro da homilia do Papa (na qual ele não usou a palavra “clericalismo”) foi a necessidade de os novos cardeais “desceram à planície” para “encontrar a multidão” num movimento “convocado” por Jesus,  que “continua a chamar-nos e a enviar-nos à ‘planície’ dos nossos povos”.
Nesta breve sistematização sobre a relação do Papa com o tema do clericalismo, foram nada menos que 13 oportunidades nas quais, em uma exortação apostólica e diversas homilias, discursos e cartas ele enfrentou a questão com uma veemência ímpar. A força de suas palavras está diretamente ligada ao “mandato” que recebeu dos cardeais no colégio que o elegeu, quando clericalismo foi apresentado por Bergoglio como o principal alvo das reformas necessárias à Igreja.
Por Mauro Lopes no Outras Palavras
[1] Piqué, Elisabetta, Papa Francisco – vida e revolução, Texto Editores, São Paulo, 2014, p. 22 – Piqué é correspondente do argentino La Nacion no Vaticano e acompanhou a trajetória de Bergoglio desde que foi nomeado cardeal em 2001.